Cuando una empresa piensa en Hacienda, suele acordarse del IVA, del Impuesto sobre Sociedades, de las facturas o de los modelos trimestrales. Pero hay un punto que muchas veces se queda en segundo plano y que puede decir mucho sobre la salud real de un negocio: el inventario y las existencias.
En 2026, este tema gana importancia porque la Agencia Tributaria ha incluido dentro de sus líneas de control la revisión de contribuyentes que declaren una evolución anómala de sus existencias respecto a la actividad que desarrollan. Dicho de forma sencilla: si las compras, las ventas y el stock no tienen sentido entre sí, Hacienda puede querer mirar más de cerca.
Y esto no afecta solo a grandes empresas. También puede ser relevante para comercios, almacenes, empresas agrícolas, negocios con mercancía, talleres, distribuidores y pymes que trabajan con producto físico.
Por qué el inventario no es solo “contar cajas”
El inventario refleja los productos, materias primas, mercancías o bienes que una empresa tiene pendientes de vender, consumir o transformar. En una empresa agrícola, puede estar relacionado con productos, suministros, envases o materiales. En un comercio, con la mercancía disponible. En un almacén, con entradas, salidas y stock acumulado.
Por eso, el inventario no es un simple listado. Tiene impacto contable, fiscal y económico. Afecta al resultado del ejercicio, a la valoración de la empresa y a la coherencia entre lo que se compra, lo que se vende y lo que queda pendiente.
Si una empresa compra mucho, vende poco y apenas declara existencias, algo no encaja. Y si durante varios ejercicios las existencias suben o bajan de forma extraña sin una explicación razonable, también puede llamar la atención.
Qué puede revisar Hacienda en 2026
La Agencia Tributaria puede analizar si la evolución de las existencias es coherente con la actividad declarada. Esto no significa que cualquier variación sea sospechosa. Hay negocios con campañas, temporadas, rotación irregular o acumulación puntual de producto.
El problema aparece cuando los datos no cuadran y no existe una explicación documentada.
Por ejemplo, Hacienda puede fijarse en cuestiones como:
- Diferencias llamativas entre compras, ventas y stock final.
- Márgenes que no encajan con el sector.
- Existencias que desaparecen sin justificación.
- Inventarios finales poco realistas.
- Pérdidas, mermas o deterioros no documentados.
- Variaciones importantes de stock sin motivo claro.
En sectores como agricultura, comercio o distribución, estos detalles pueden ser especialmente importantes. No es lo mismo vender servicios que trabajar con producto físico, donde cada entrada y salida debería tener cierto orden.
Errores frecuentes con las existencias
Uno de los errores más habituales es dejar el inventario para el final del año y hacerlo “más o menos”. Ese “más o menos” puede salir caro, porque las existencias influyen directamente en el resultado contable.
También es frecuente no registrar correctamente mermas, productos deteriorados, pérdidas por caducidad, roturas o mercancía obsoleta. Si algo se ha perdido, deteriorado o retirado, conviene poder justificarlo con documentación interna, fotografías, informes, partes o cualquier soporte razonable.
Otro fallo común es no revisar el criterio de valoración. El Plan General de Contabilidad establece que las existencias deben valorarse por su coste, ya sea precio de adquisición o coste de producción. Por eso no basta con hacer una estimación rápida sin revisar facturas, gastos asociados o criterios contables aplicables.
Por qué es importante para pymes y empresas agrícolas
En una pyme pequeña, un inventario mal calculado puede alterar el beneficio del año. Y eso afecta a impuestos, cuentas anuales, financiación bancaria y decisiones internas.
En empresas agrícolas, además, puede haber particularidades: campañas, productos perecederos, variaciones de precio, envases, material auxiliar, suministros o stock que cambia mucho según la época del año. Precisamente por eso conviene llevar un control ordenado y no confiarlo todo a la memoria.
Un buen inventario ayuda a saber qué hay, cuánto vale y cómo afecta realmente al resultado del negocio. No es solo una obligación contable; también es una herramienta para tomar mejores decisiones.
Cómo evitar problemas con el inventario
La clave está en no esperar al cierre del ejercicio para ordenar todo. Lo recomendable es revisar las existencias de forma periódica, especialmente si el negocio tiene mucha rotación, campañas fuertes o mercancía sensible.
También conviene conservar documentación que explique las variaciones importantes: compras, ventas, devoluciones, deterioros, retiradas, pérdidas o ajustes de stock.
Un control básico, pero bien llevado, puede evitar muchas dudas después. Porque cuando Hacienda pregunta, no suele bastar con decir “eso estaba así”. Hay que poder explicarlo.
Revisar ahora evita sustos después
El inventario y las existencias pueden parecer una parte menor de la contabilidad, pero en realidad ayudan a explicar si los números de una empresa tienen sentido. Y en 2026, con Hacienda prestando atención a las variaciones anómalas, merece la pena revisar este punto con calma.
En Gestoría Cantón ayudamos a comercios, empresas agrícolas, almacenes y pymes de El Ejido y la provincia de Almería a llevar una contabilidad ordenada, revisar sus existencias y preparar correctamente el cierre contable y fiscal.
Si tienes dudas sobre cómo valorar tu inventario o quieres comprobar si tus existencias están bien reflejadas en la contabilidad, podemos ayudarte a revisarlo antes de que se convierta en un problema.