La jubilación parcial con contrato de relevo puede ser una buena fórmula para facilitar el relevo generacional en la empresa, pero no conviene abordarla deprisa… En 2026 sigue siendo una opción muy útil para muchas compañías, aunque la normativa ha cambiado y, tras la reforma aplicable desde el 1 de abril de 2025, ahora exige revisar con más detalle tanto los requisitos del trabajador como las obligaciones que asume la empresa.
Para una pyme o un negocio familiar, esto no va solo de reducir jornada y contratar a otra persona. Hay que comprobar si el trabajador cumple las condiciones, si el contrato de relevo encaja bien en la organización interna y si la empresa puede sostener correctamente la cotización, la duración del relevo y la planificación laboral posterior. Si algo se hace mal, el problema no suele tardar en aparecer.
Qué es la jubilación parcial con contrato de relevo
La jubilación parcial permite que un trabajador reduzca su jornada y, al mismo tiempo, empiece a cobrar una parte de su pensión. Cuando esa jubilación parcial se produce antes de la edad ordinaria, debe ir acompañada de un contrato de relevo.
Dicho de forma sencilla: el trabajador veterano pasa a trabajar menos horas y la empresa incorpora a otra persona para cubrir esa parte de jornada, cumpliendo unas condiciones concretas. Sobre el papel parece simple. En la práctica, hay varios puntos que conviene revisar muy bien antes de dar el paso.
Qué debe revisar la empresa antes de tramitarla
1. Si el trabajador realmente puede acceder a la jubilación parcial
No todos los empleados pueden acogerse a esta modalidad. En términos generales, para la jubilación parcial anticipada con contrato de relevo hay que comprobar, entre otras cuestiones, que el trabajador…
- Esté contratado a jornada completa.
- Tenga la edad mínima exigida en cada caso.
- Acredite el periodo de cotización necesario.
- Cuente con una antigüedad mínima en la empresa.
Aquí es donde muchas empresas se confían. Un cálculo mal hecho de la edad o de las cotizaciones puede hacer que una operación que parecía viable no lo sea.
2. La reducción de jornada que se va a pactar
La reducción de jornada no se puede fijar de cualquier manera. En la regulación vigente, la reducción se sitúa con carácter general entre el 25% y el 75%. Además, si la jubilación parcial se anticipa en más de dos años respecto de la edad ordinaria, durante el primer año la reducción se mueve en una franja más estrecha.
Esto afecta directamente a la organización del trabajo, al coste laboral y al diseño del relevo. No es un detalle menor: si la empresa no planifica bien esa reducción desde el principio, puede acabar teniendo desajustes en turnos, funciones o costes.
3. Cómo debe ser el contrato de relevo
Este es uno de los puntos clave. En la jubilación parcial anticipada, el contrato de relevo debe celebrarse de forma simultánea, ser indefinido y a tiempo completo.
Además, no basta con firmarlo y olvidarse. La empresa debe mantenerlo, como regla general, hasta al menos dos años después de que termine la jubilación parcial. Y si ese contrato se extingue antes de tiempo, hay obligación de celebrar otro en los mismos términos.
Traducido al lenguaje de empresa: aquí no vale improvisar. Hay que valorar muy bien a quién se contrata, cómo encaja en plantilla y si la empresa puede sostener esa incorporación con estabilidad.
4. La persona relevista y su encaje real en la empresa
No se trata solo de “cubrir horas”. La empresa debe analizar si la persona relevista puede asumir de verdad el puesto, si necesita formación previa, si el relevo será progresivo y si interesa que ambos trabajadores coincidan durante un tiempo.
Aunque la norma permite que el puesto del relevista sea el mismo o diferente, lo importante es que el relevo tenga sentido en la práctica. En empresas pequeñas, este punto pesa mucho más que en una gran organización, porque cualquier mala planificación se nota enseguida.
5. La correspondencia de bases de cotización
Otro punto que suele pasar desapercibido: debe existir una correspondencia entre las bases de cotización del relevista y del jubilado parcial. No es un asunto menor ni una formalidad más. Si esta parte no se revisa bien, la operación puede torcerse.
Por eso conviene revisar el caso con la documentación salarial y de cotización encima de la mesa, no solo con una estimación rápida.
6. La cotización durante la jubilación parcial
Muchas empresas piensan que, como el trabajador reduce jornada, también se reduce en la misma proporción todo el coste vinculado a cotización. Y no siempre funciona así.
En la regulación general actualmente aplicable, durante la jubilación parcial la empresa y el trabajador deben cotizar por la base que habría correspondido de seguir trabajando a jornada completa. Esto es importante porque afecta al coste real de la decisión y conviene calcularlo antes, no después.
7. El impacto organizativo y documental
Más allá del requisito legal, la empresa debería revisar también:
- Si el convenio colectivo aplicable dice algo relevante.
- Cómo se va a reorganizar el puesto.
- Si interesa acumular jornada en determinados periodos.
- Cómo se va a documentar correctamente todo el proceso.
La jubilación parcial puede ser una buena herramienta de transición, pero solo cuando se integra bien en la realidad de la empresa. Si no, lo que parecía una solución cómoda puede convertirse en una fuente de incidencias laborales y administrativas.
Errores frecuentes que conviene evitar
Uno de los fallos más habituales es empezar la conversación con el trabajador antes de comprobar si el caso encaja de verdad. Otro error muy común es centrarse solo en la edad y olvidar la antigüedad, las cotizaciones, la reducción de jornada o la obligación de mantener el contrato de relevo.
También es frecuente infravalorar el impacto económico. La jubilación parcial no consiste simplemente en “pagar menos porque trabaja menos”. Hay que revisar la cotización, la nueva contratación y la organización del puesto.
Una decisión laboral que conviene estudiar bien
Cuando está bien planteada, la jubilación parcial con contrato de relevo puede ayudar a la empresa a ordenar la salida progresiva de un trabajador con experiencia y facilitar la entrada de un nuevo perfil. Pero para que funcione, hay que prepararla bien desde el principio.
En Gestoría Cantón, en El Ejido, ayudamos a empresas y autónomos con trabajadores a revisar si esta opción encaja en su caso, comprobar los requisitos laborales y coordinar correctamente la parte documental y de Seguridad Social. Si tu empresa está valorando una jubilación parcial, lo más sensato es estudiarla antes con calma que corregir errores después.
Si quieres, revisamos tu caso y te ayudamos a tramitarlo con criterio, claridad y sin sustos de última hora.